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Mujeres vallecaucanas siguen abriéndose paso en el mundo de la ciencia


Las principales universidades del Valle del Cauca han experimentado un aumento en el número de mujeres matriculadas en programas de doctorados y especializaciones en ciencia.
Aunque el último informe de las mujeres en la ciencia de la Unesco evidencia que en Colombia son más las mujeres que ingresan a pregrados relacionados con carreras científicas, la cifra disminuye a la hora de cursar programas de posgrado y doctorados, hasta que finalmente, el número de hombres dedicados a la carrera científica es mayor al de las mujeres. Sin embargo, la Universidad del Valle, la Universidad Icesi y la Pontificia Universidad Javeriana Cali, afirman que cada vez son más las mujeres vinculadas a programas de posgrados en ciencias.

Inge Armbrecht, directora del posgrado en Ciencias-Biología de la Facultad de Ciencias Naturales y Exactas de la Universidad del Valle e integrante de la Red Nacional Colombiana de Mujeres Científicas en el Valle del Cauca, indica que en la universidad, el ingreso de mujeres a cursos de doctorado ha aumentado: “En los cursos de posgrado de la Facultad de Ciencias y Biología de la Universidad del Valle el porcentaje de mujeres matriculadas se encuentra entre 45 % y 55 %, y en un salón de 17 estudiantes, aproximadamente 10 son mujeres”.

Aunque la presencia de mujeres aspirantes a doctorados sigue siendo baja, campos científicos tradicionalmente vinculados al sexo masculino como la ingeniería, también han presentado un incremento de mujeres matriculadas en programas de posgrados: “Para el 2017, el porcentaje de mujeres matriculadas en el Doctorado en Ingeniería de la Pontificia Universidad Javeriana era de 22 %. En el 2018, la cifra aumentó en un 1 % y se espera que para el 2019 se alcance un 38 % de mujeres vinculadas al programa”, según Andrés Jaramillo, director del doctorado.

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Lo mismo sucede en las opciones de posgrado de la facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Icesi, donde, según fuentes institucionales, el número de mujeres matriculadas en especializaciones médico-quirúrgicas para el 2017 fue del 58 % en relación con los hombres y del 52 % para el 2018 con 26 mujeres de las 50 personas matriculadas en las distintas especializaciones.

En otras instituciones educativas como la Universidad Eafit en Medellín, las mujeres han logrado posicionarse en altos cargos, como es el caso de Olga Lucía Quintero, directora académica del Doctorado en Ingeniería Matemática. La universidad también ha experimentado un aumento en el número de mujeres matriculadas en la Maestría en Ciencias de la Tierra, pues del 2016 al 2019, la cifra de mujeres inscritas obtuvo un incremento del 10 % al 50 %.

La situación es similar en el Doctorado en Ciencias Físicas de la Universidad de Los Andes, ya que este 2019 hay una mujer matriculada al programa al que pertenecen 23 personas, como lo afirmó Chad Leidy, director del Doctorado de la Facultad de ciencias Físicas de dicha universidad, que cuenta con reconocidas egresadas en el campo de la ciencia, como es el caso de Paola Pinilla, astrofísica destacada internacionalmente por su investigación sobre la alineación de planetas que en 2018 la hizo merecedora del premio ‘Sofja Kovalevskaja’, otorgado por la Fundación Alexander von Humboldt.

Ángela Camacho, presidenta de la Red Nacional Colombiana de Mujeres Científicas, Ph.D. en física y docente de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Los Andes, afirma que el número de mujeres dedicadas a la ciencia aumenta anualmente y cada vez ingresan más mujeres a los grupos de investigación en el Valle del Cauca, donde se practica el ejercicio científico a través de los semilleros estudiantiles de las universidades de la región.

Un oficio para combatir estereotipos

Alexandra Olaya Castro, física teórica, docente de la Universidad de Londres, considera que la principal razón por la cual pocas jóvenes escogen la ciencia y la investigación como opción de vida es por los estereotipos de género a los que se enfrentan desde temprana edad.
La científica colombiana, quien además fue la primera latinoamericana galardonada con la Medalla Maxwell del Institute of Physics, asegura que “el principal papel de la mujer en la ciencia es hacer ciencia. Es decir, es el mismo rol que el de los hombres que hacen ciencia. Lo que es diferente es la variedad de adversidades y retos que muchas mujeres –y otras minorías– enfrentan al hacer el trabajo científico”.

Un estudio publicado en el 2017 en la revista Science muestra que a la edad de 6 años las niñas empiezan a asociar el ser inteligente con el sexo masculino. Desde muy pequeñas, las mujeres reciben mensajes que no solo subestiman sus habilidades intelectuales, sino que, además, limitan sus aspiraciones a los roles tradicionales que las mujeres han desempeñado en la sociedad desde siempre.

“Estos mensajes llegan a través de múltiples vías, empezando por la familia y la escuela. Muchas veces escuchamos mensajes tan absurdos como que “las niñas no son buenas para las matemáticas”, cuando claramente las habilidades intelectuales de niñas y niños son equivalentes”, afirma Olaya, quien además considera que en Colombia hay muy pocas personas dedicadas a la ciencia y la investigación. La experta en física cuántica biomolecular enumera varios factores que influyen en este fenómeno mostrando un gráfico (ver microformato en la página siguiente).

Debido a que la igualdad de género es uno de los 17 objetivos de desarrollo sostenible de la agenda 2030, Colciencias asegura que su misión es aumentar el porcentaje de niñas que se ven como futuras científicas. “Actualmente la participación de la mujer en la ciencia en Colombia solo es del 7 %, y en la medida en la que empecemos a cambiar los referentes equivocados alrededor de la ciencia, será posible que más mujeres se decidan por la ciencia y la investigación”.

Ejemplos de mentes brillantes

Las vallecaucanas Nubia Muñoz, María Isabel Llano, Gladys Vélez Caicedo, Marcela Arrivillaga, Inge Armbrecht y Doris Hinestroza (fallecida recientemente), son mujeres que han logrado el reconocimiento internacional por su contribución científica al mundo.

El caso más conocido es quizá el de la epidemióloga caleña Nubia Muñoz, nominada al premio Nobel de Medicina por descubrir que el Virus del Papiloma Humano es la principal causa del cáncer de cuello uterino.

Aunque existe una baja reputación de la Real Academia de las Ciencias de Suecia en cuanto a equidad de género, la científica considera que el hecho de ser mujer no fue el factor principal para no haber sido galardonada con el Nobel. La médica afirma que para ella “el principal reconocimiento es el saber que mis investigaciones fueron claves para eliminar el cáncer de cuello uterino que afecta a más de 500.000 mujeres anualmente, de las cuales, 300.000 mueren cada año”.

El resultado de sus investigaciones en unos 50 países a través del mundo llevó al desarrollo de la vacuna contra el Virus del Papiloma Humano (VPH) y del test de VPH para la tamización; dos herramientas que tienen la capacidad de eliminar el cáncer cervical y que ayudarán a prevenir otros cánceres causados por el VPH como el cáncer de vulva, de vagina, cáncer de ano, de pene y cáncer de orofaringe, al igual que lesiones no cancerosas como las verrugas genitales.

Marcela Arrivillaga, ganadora del Galardón a la Mujer Vallecaucana en el ámbito científico, también es un ejemplo en el campo de la medicina por su trabajo en pro de las mujeres de la región que viven con VIH/SIDA.
La doctora en Salud Pública de la Universidad Nacional ha trabajado en temáticas de género e inequidades sociales y asegura que el enfoque de género en la educación y en todas las políticas públicas debe ser transversal para la igualdad de oportunidades y para el desarrollo de todas las capacidades de las mujeres en todos los ámbitos.

Asimismo, Arrivillaga enfatiza en el rol de los hombres en los procesos de transformación social: “los hombres deben ser partícipes de este cambio, asumiendo roles distintos que les faciliten tanto a ellos como a las mujeres la proyección profesional. Al interior de las familias se deben balancear los roles de género, es necesaria una visión masculina incluyente que reconozca los aportes de las mujeres. Este país merece avances que nos hagan una mejor sociedad”.

Gladys Vélez Caicedo, la astrofísica vallecaucana de 25 años, investigadora del prestigioso Massachusetts Institute of Technology en Boston, manifiesta que “desde el 2014 se ha visto una evolución del presupuesto en educación, pero todavía tenemos mucho trabajo por delante. En el Valle del Cauca se necesita la maquinaria, el apoyo y los recursos para poder implementar programas competitivos para la mujer en la ciencia”.

Ángela Camacho coincide en que hoy en día en las universidades hay cada vez más mujeres y más proyectos de investigación liderados por científicas con el apoyo de Colciencias, aunque existe la discriminación de datos por género y no hay muchas estadísticas al respecto, por lo que se necesitan más políticas en ciencia y tecnología para tener en cuenta a la mujer científica.

“No hay ciencias ‘más adecuadas’ para mujeres que otras. La ciencia es el desarrollo, la transformación y la evolución del pensar. El Gobierno debe invertir en programas y becas nacionales al extranjero para brindar experiencia de primera mano a las mujeres, y si adquieren esta experiencia, es importante reconocer el deber de aportarle este nuevo conocimiento a la nación y reinvertirlo en casa”, manifestó Vélez Caicedo.

Nubia Muñoz insiste en que se deben desarrollar programas en las escuelas para incentivar a las niñas y luchar contra estereotipos culturales que subvaloran la capacidad de las mujeres y las apartan de la ciencia, inculcando la idea de que las carreras científicas son más aptas para los hombres.

El mensaje de la nominada al Nobel es claro para todas aquellas interesadas en la ciencia: “a las niñas colombianas les diré que la ciencia da muchas satisfacciones, que escojan sin miedo una carrera científica y una vez que lo hagan persistan, pues el que quiere,
puede”.

(*) Integrante del taller Periodismo con Visión de Género de la UAO y del Semillero de Periodismo UAO- El País

Factores determinantes

1. Las mujeres se enfrentan generalmente a decidir entre comenzar una familia o seguir su carrera profesional. No muchas universidades ofrecen mecanismos adecuados que permitan combinar los estudios de posgrado con las responsabilidades de tener una familia.

2. El contexto científico sufre de prácticas hostiles para las mujeres. Por ejemplo, las mujeres enfrentan una serie de sesgos en procesos de contratación, evaluación y promoción que en conjunto hacen difícil el avanzar profesionalmente. También sucede que en muchos casos las contribuciones de las mujeres son invisibilizadas, por tanto ¿quién va a querer hacer ciencia así?

3. Falta de ejemplos cercanos de mujeres en la ciencia que muestren que como mujer, se puede lograr una carrera científica, llena de satisfacciones, sin que eso signifique dejar de lado otros aspectos de la vida.

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