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VTR Vídeo: Cuarentena voluntaria en el Chinatown español: "Si alguien se infectase, todo el barrio lo pagaría"


La crisis del coronavirus ha sobrepasado de tal manera las fronteras chinas que estos días no es necesario estar en este país o ver imágenes de Wuhan para comprender como reacciona la gente ante la tristemente famosa epidemia.

El barrio de Usera, en Madrid, posee la mayor comunidad de chinos en España. Cerca de 12.000 ciudadanos asiáticos que desde hace algo más de una década viven y trabajan en este distrito, copando buena parte de los muchos comercios que uno encuentra en sus calles. No por nada, entre los madrileños se conoce a Usera como “el Chinatown de Madrid”.

Por eso mismo sorprende que estos días, en plenas celebraciones del Año Nuevo Chino, el ambiente en sus calles no sea festivo, sino todo lo contrario. Los farolillos rojos inundan muchas fachadas y los mensajes y carteles de felicitación son la norma, pero los negocios están cerrados. Decenas y decenas de establecimientos en todo el barrio, fundamentalmente restaurantes, permanecen desde hace días con las persianas echadas.

En algunas de ellas encontramos el porqué: “Estimado cliente: debido al brote de China y para evitar la propagación de la epidemia, esta tienda cierra desde el 5 de febrero con el propósito de respetar la salud de todos sus clientes en estos días extraordinarios. Les pedimos disculpas por los inconvenientes causados", reza en chino el cartel de una cafetería cerrada. El coronavirus no ha llegado a Usera, pero está presente.
Silencio chino

Así lo confirman los ciudadanos del barrio. Fundamentalmente los españoles, porque con los chinos es casi imposible hablar. Al entrar en algunos de los pocos comercios chinos que permanecen abiertos el silencio es siempre la respuesta. Es un local de manicura las dependientas se escudan diciendo que no está la jefa, y que sin ella delante no hablan. A pocos metros, el encargado de un restaurante nos dice "no" con la mano según nos ve llegar, y en la vacía tetería de la esquina el dependiente, al preguntarle el por qué de tantas tiendas cerradas, nos responde muy educadamente: "lo siento, no hablo español", en un perfecto español.

Parece como si se hubiera impuesto una especie de código de silencio con el que los chinos, hoy en el foco tanto de las cámaras como de los prejuicios, prefieren evitar más problemas.




Una cafetería en Usera cierra sus puertas "para evitar la propagación del virus"José Núñez

Tras muchos intentos, conseguimos hablar con una dependienta china, que prefiere no dar su nombre. Nos confirma que la llamada 'cuarentena autoimpuesta' no obedece a una decisión conjunta de la comunidad china, sino individual: "Fue de repente, yo ni me enteré. Unas tiendas han cerrado y otras no, pero nadie avisó. Yo estoy abierta porque el jefe no me ha dicho que cierre, y tampoco sé cuándo abrirán los otros".

A pesar de tratarse, en efecto, de decisiones particulares y no de una postura oficial, lo cierto es que son muchos más los que han optado por cerrar que los que eligen seguir trabajando. En la calle Nicolás Sánchez, que va desde la boca de metro hasta la avenida principal del barrio, Marcelo Usera, contamos 11 establecimientos chinos cerrados, por cinco abiertos. El porcentaje es muy similar en las calles circundantes.

La segunda y última dependienta con la que conseguimos hablar nos explica por su parte el porqué de tanto restaurante cerrado: "Ahora es mejor estar separados. En los restaurantes hay mucha gente cada día, compartiendo vasos, cubiertos... Muchos clientes vienen de China y es un riesgo, porque nadie sabe si está contagiado, eso no se ve en la piel o en la cara... Puede ser muy peligroso, mejor así, separados un tiempo", nos dice. Antes de que salgamos por la puerta, nos recuerda algo a modo reivindicativo: "En España hay dos casos de coronavirus, ¡y ninguno es chino!".

Lee: España registra un segundo caso de coronavirus

Contagiar o ser contagiado

Aunque en general el silencio es la respuesta, algunos vecinos españoles sí se muestran más dispuestos a hablar, aunque tampoco son partícipes de dar sus nombres. "Es por el virus", nos confiesa una señora. "Dicen que van a estar dos semanas (tiempo de latencia del coronavirus) sin abrir las tiendas, porque muchos vuelven de China y tienen miedo de contagiar".

"De contagiar y de ser contagiados", aclara su compañera. "Algunos no han ido a China pero sus clientes sí, así que prefieren esperar a ver qué pasa". "Sé de un compañero que ha ido a China por las fiestas y de momento no va a volver" nos explica otra persona. "Lo hará cuando esté seguro de que no es un peligro".

La prueba más evidente de que, ya sea por estigmatización o mera precaución, en Usera se piensa en el coronavirus, es la venta de mascarillas. Así nos lo confirman en una de las principales farmacias de la calle Marcelo Usera, donde confiesan que a lo largo de la semana pasada se agotaron sus existencias de mascarillas y que han tenido que solicitar un nuevo stock. "No esperábamos ese aumento de la demanda y se agotaron pronto", reconocen en este establecimiento, donde desvelan que fundamentalmente los compradores eran clientes asiáticos, "aunque también hay españoles". En la parafarmacia china más cercana el resultado es el mismo: "mascarillas agotadas".

En tiempos de crisis la confianza vale más que el oro. Si alguien resultara infectado en Usera, todo el barrio lo acabaría pagando
Dawei Ding
Vicepresidente de la Asociación de chinos en España
Efecto dominó

Ya fuera de Usera, conseguimos concertar una entrevista con el vicepresidente de la Asociación de chinos en España, Dawei Ding. Hablamos con él en los estudios de China FM, emisora con cerca de 15.000 oyentes diarios de la que es director ejecutivo. Dawei nos explica con más claridad lo que algunos vecinos del barrio madrileño sospechaban: "La clave está en la coincidencia con el Año Nuevo Chino. Muchos comerciantes de Usera han vuelto a China para celebrar las fiestas, y ahora vuelven a España y prefieren hacer cuarentena. Al tratarse de un virus nuevo no hay de momento vacuna, y cualquier prevención es poca".

Dawei reconoce que la preocupación es doble y las consecuencias son similares al efecto dominó: "Por un lado hay mucho ciudadano chino que prefiere no salir de casa, y eso a su vez influye directamente en los negocios, que tienen menos clientes y deciden cerrar unos días. Además, imagine que realmente pasa algo, que un cliente que come en un restaurante de Usera acaba contagiado. La noticia destrozaría el negocio. Prefieren cerrar, y otros negocios al ver al vecino cerrar hacen lo mismo", aclara Dawei.

El vicepresidente de la Asociación de chinos en España confiesa estar "sorprendido" del cariz que han tomado el asunto del coronavirus en Usera, "un barrio siempre muy vivo, en constante movimiento". Pero asegura que "en tiempo de crisis, la confianza vale más que el oro. Si la gente está preocupada esa preocupación se contagia y al final es peor para todos. Más vale prevenir que curar", insiste. "Si alguien acaba contagiado todo el barrio lo acabaría pagando".

Dawei habla por último de la llamada 'chinofobia' que estos días ha experimentado algunos tristes ejemplos en Europa: "Afortunadamente en España no está habiendo casos como los que hemos visto en Francia, Italia u Holanda, donde un locutor emitía una canción sobre el coronavirus señalando a los chinos, o donde unas chicas chinas fueron agredidas. Se entiende que durante estos días, pudiendo elegir, el ciudadano vaya antes a un restaurante italiano que a uno chino, pero en general está habiendo bastante sensibilidad con este tema. Y no debemos olvidar que en España hay un gran control sobre la crisis", concluye Dawei, que se muestra "muy agradecido" al Gobierno de Pedro Sánchez, la Comunidad de Madrid y la sociedad española en general por como está respondiendo a la situación.
Reacciones y consecuencias en Madrid

En efecto, las reacciones a la crisis de Usera no se han hecho esperar, y el propio ayuntamiento de Madrid se personaba en el barrio madrileño con varios de sus miembros para transmitir un mensaje de tranquilidad y tratar de echar por tierra los posibles prejuicios o estigmatizaciones.

Entre los políticos presentes por las calles de Usera, la delegada de Cultura, Turismo y Deporte Andrea Levy o el de Economía y Empleo, Miguel Ángel Redondo. Y es que la comunidad china es un importante colectivo para la ciudad de Madrid y toda la región, donde viven cerca de 80.000 ciudadanos del gigante asiático, la inmensa mayoría comerciantes. Muchos de ellos, al igual que muchos españoles, iban a celebrar estos días por todo lo alto el Año Nuevo chino, pero parece que el coronavirus les ha aguado la fiesta. El centro cultural chino, que tenía previstos una serie de eventos públicos en la capital ya ha suspendido tres de ellos: una feria tradicional en el centro de la ciudad, una jornada cultural y un ciclo de cine. La página web habla de “motivos ajeno a su voluntad” sin dar más explicaciones.

"Nosotras estamos muy tranquilas", nos confiesa por su parte un grupo de amigas antes de abandonar Usera. "Algunos llevan mascarillas y eso, pero todo es normal. No se habla del virus", aseguran. Una respuesta que viene a confirmar el ambiente de hermandad del que nos habla Dawei Ding y una conclusión muy similar a la que uno saca paseando un rato por las calles del 'Chinatown madrileño': aquí no se habla del coronavirus pero, irremediablemente, se piensa en él.

https://www.imparcialrd.do



Video de cortesía: 

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