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Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos ONU Eleanor Roosevelt sostiene la Declaración Universal de los Derechos Humanos en 1949.


(Artículo de la serie del 75 aniversario de la ONU)


La Declaración Universal de los Derechos Humanos, uno de los grandes hitos de la historia, fue resultado del espanto de la Segunda Guerra Mundial y se concibió como el compromiso de no permitir que las atrocidades cometidas durante esa conflagración volvieran a ocurrir nunca.


Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos; sin embargo, tuvieron que suceder horrores masivos e indiscriminados para que el mundo se diera cuenta de la necesidad de proteger de alguna manera esos derechos. En su acepción más simple, los derechos humanos reconocen la dignidad inalienable de todas las personas, al igual que sus derechos inherentes y libertades fundamentales.


Al igual que la Organización de las Naciones Unidas, la Declaración Universal de los Derechos Humanos fue resultado de la crueldad sin límite de la peor guerra de la historia.
Precursores


Sin ningún voto en contra aunque con ocho abstenciones, la considerada por muchos Carta Magna de la Humanidad fue adoptada por la Asamblea General de la ONU el 10 de diciembre de 1948. Pero sus antecedentes se remontan a la Antigüedad, con su primer antecedente registrado en el año 539 a.C., cuando el emperador de Persia Ciro el Grande conquistó Babilonia y liberó a todos los esclavos, declarando además la libertad de religión.


Estos principios fueron grabados en escritura cuneiforme en un cilindro de barro descubierto en la última parte del siglo XIX. El llamado “Cilindro de Ciro” se considera el primer documento de derechos humanos de la historia. Actualmente se encuentra en el Museo Británico, en Londres.


Dieciocho siglos después vino la Carta Magna de las Libertades en 1215 durante el reinado de John de Inglaterra, que estipulaba por primera vez que el rey también estaba sujeto a la ley. Posteriormente llegó la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, proclamada en 1789 y convertida en un documento fundamental de la Revolución Francesa, que establecía la igualdad ante la ley de todos los ciudadanos franceses.