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Una mujer de retos y amante de la familia








Siempre y cuando estén de por medio la dedicación y el esmero, la notable periodista Emelyn Baldera Rodríguez cree en la posibilidad de hacer los sueños realidad.

Piensa, como otras muchas personas, que el ser humano debe asumir etapas y seguir creciendo, por lo que luego de cumplir con éxito su rol como presidenta de la Asociación de Cronistas del Arte (Acroarte), ahora se adentra al mundo de la política, aspirando conquistar un escaño como diputada de Santo Domingo.

Muy afable y cortés, Emelyn abrió las puertas de su hogar, virtualmente, para “Rostros” desde su “smartphone”, permitiéndonos percibir su lado humano, el de la mujer sensible y de carácter fuerte, que sale a flote cuando las circunstancias de la vida lo requieren.

Es creyente católica y, como tal, aboga por la vida desde su concepción. Es defensora de los derechos, y se define como una mujer decidida y trabajadora que en todo momento ha entendido la función que le toca desempeñar en nuestra sociedad.

Aunque nació un 3 de febrero de 1975 en la ciudad de Santo Domingo, el corazón de Emelyn ama la vida en el campo, y al recordar su niñez, sus ojos se pierden lejos, como remontándose a aquellos tiempos cuando vivía en el sector Mirador del Ozama, con su madre, María Ramona Rodríguez, oriunda de Bonao, y su padre, Antonio Baldera, de Nagua –ambos fallecidos– junto a sus hermanos Antonio Isaac, Mariel Antonia, Joseline y Enmanuel, una familia católica practicante en la que, según nos cuenta, prevalecieron la unidad, las buenas costumbres y los valores.

“Fue una niñez feliz, pese a que éramos una familia muy humilde, con las limitaciones típicas de una clase trabajadora. Lo poco que había lo repartíamos entre todos y teníamos una tradición –ríe al recordar– de que todos los sábados se comía sancocho, lloviera o no”.

Afirma que si cree en el respeto, la honradez, la disciplina y la transparencia “es porque lo aprendí en mi familia”.

Sus padres vinieron muy jóvenes a la capital y don Antonio, que al llegar solo tenía una bicicleta, consiguió establecer su propia compañía especializada en venta e instalación de productos impermeabilizantes y otros artículos.

A su madre, doña María, la admira porque fue una mujer emprendedora en una época en la que todavía no era popular este término. Cuenta que sacrificó su vida profesional para dedicarse al cuidado de sus hijos “porque llegó un momento en que mi hermana mayor, Joseline, le pidió ‘¡ay, mami, que ya no venga a cuidarnos más nadie porque nos van a matar!’.

Aquellas palabras marcaron a mi madre, que no dudo en dejar atrás un puesto que tenía como secretaria”. No obstante, desde casa, Emelyn la observó trabajar como una hormiguita haciendo de todo un poco, desde estilista hasta repostera.

“Puedo decirte –confesó– que cuando ella murió, conocí a mucha gente que yo no sabía que ella había socorrido. De ella aprendí todo lo que soy, ¡ojalá yo ser un tercio de lo que mi madre fue!”.

Matrimonio
Estando en la flor de su juventud, Emelyn asumió las riendas de un hogar al contraer matrimonio con el único amor de toda su vida, el también periodista Máximo Jiménez, un 27 de diciembre de 1998. Lo conoció mientras estudiaba la carrera de Comunicación Social en la que él y otro muchacho eran los únicos estudiantes varones del salón de clases.


“Me casé enamorada de él. Dios nos ha permitido durar más de dos décadas juntos”, dijo y está más que convencida de que el amor se transforma, se renueva, gracias a que “somos un equipo, con un amor sincero y abierto, donde los proyectos de él los asumo como si fueran míos y él hace igual los míos”.

Han procreado tres hijos: Maxlyn, de 22 años; Maswell, de 16, y María José, de 11. Cada uno es especial y a cada uno le motivan a que antes de ser grandes profesionales, sean grandes seres humanos, que crean en el respeto, en los valores y, partiendo de ahí, puedan ayudar a los demás siendo sensibles con los temas que les rodean.

A Maslyn la describe como diestra para las artes y es ella quien la ha bendecido con una nieta; Maswell tiene un temperamento parecido al de Emelyn, es colaborador, reservado e inteligente, y María José, una gracia que recibió cuando ya no esperaba tener más hijos.

Al narrar cómo no creía poder continuar con el embarazo de su tercera hija, sus ojos se iluminan. Recuerda que le fue diagnosticada una serie de tumores que complicaron su salud, pero “nos afianzamos al Señor y gracias a Él, ella está aquí”, expuso. Espera que ella se incline por la carrera de Derecho, pues asegura que a su edad ya “es muy defensora de cosas, todo lo cuestiona” –ríe–.

Siempre quiso ser periodista

Desde pequeña lo tenía bien definido. Aunque describe que era muy tímida en el colegio, siempre le gustó escribir, algo que se le daba muy bien, a tal punto que en la casa le asignaron hacer o llenar las tarjetas de cumpleaños y también redactar las cartas a sus parientes del exterior. Cuenta, con satisfacción, que sus tías coleccionaban sus escritos.

En los grupos de jóvenes de la parroquia, ella era la que leía, y ahí entendió que tenía el don de la comunicación. Una vez graduada de bachillerato, Emelyn recibió una beca de la Universidad Pedro Henríquez Ureña (UNPHU), pero para ese entonces, la carrera de Comunicación Social no existía en su pensum, por lo que su madre le sugirió que aceptara la beca y estudiara Mercadeo, pero ella, atendiendo a su anhelo de estudiar Periodismo, le pidió a su padre que le ayudara a buscar un trabajo para poder matricularse en la Universidad Católica Santo Domingo (USCD), donde hizo su carrera.

Labor como periodista

Si de algo se enorgullece Emelyn en el ejercicio de su carrera es de conectar con eso que se quiere desde las distintas áreas que ejerció, siendo la voz de alguien, con ser y contar una historia de personas desde su punto de vista, “porque el mundo necesita que se le escuche”.
Una anécdota que recuerda es que ella fue la primera en dar una portada a un artista urbano en un periódico nacional, en un momento donde ese género era cuestionado. Entrevistó a Mozart la Para por su recién paternidad.

“Desde el periodismo he podido hacer mucho, desde ir a las casas que están debajo de los puentes y a orillas de los ríos –sobre todo cuando se llenan de agua–a cruzar en yola el río Ozama… cada uno de esos artículos surgidos de aquellas experiencias han dejado huellas en mí; creo que uno nunca deja de ser periodista” afirmó.

Acrocarte
Calificó como grata, importante y retadora su experiencia como presidenta de este gremio. Dijo que cuando ocupó el cargo en Acroarte (2017-2019), algunos utilizaron el término de que las mujeres no gobernaban, sino sus esposos, pero eso le permitió demostrar que tenía toda la capacidad para ejercer esa función y todavía mejor que el hombre, por contar con esa sensibilidad especial que tiene la mujer y que le permite ver otros puntos que ellos no ven.
“Me siento muy satisfecha porque pude cumplir con la misión de llevar transparencia, unidad, compromiso y, sobre todo, elevar nuestro premio logrando vencer todas las barreras”.

Del periodismo a la política

¿Por qué una Emelyn en la política? “Desde siempre me han dicho que parezco política, pues me gusta estar y saludar a la gente, me gusta escucharlos, siento que lo heredé de mi padre, que era un líder comunitario”.

Emelyn ha optado por dos cargos en esta etapa: como regidora, y en la actualidad como diputada por el Partido Revolucionario Dominicano (PRD) en la circunscripción número 1 del Distrito Nacional.

Piensa que en estos momentos hacen falta nuevos líderes, y una prueba de que ella puede aportar en hacer de República Dominicana un país mejor es un ejemplo de su llegada a Acroarte, de cómo mucha gente visualizó al gremio con su gestión, donde imperaba un equipo trabajador que desarrolló programas de bien social y que entendía que tenían capacidad para dar un paso mayor.

Por estas razones, Emelyn propone que es hora de hacer cambios importantes, y se siente comprometida a trabajar como diputada con las familias, pues entiende que si la familia está mal, la sociedad va estar mal y que a partir de ahí se puede establecer la nueva cultura que se necesita. “Necesitamos más paz y menos violencia”.

Tiene, además, el compromiso de que haya oportunidades para los jóvenes y que la mujer pueda prepararse más, pues “con esos tres ejes fortalecidos: familia, jóvenes y mujer, vamos a tener un país mejor.”

Amante de la cocina

Le gusta innovar y sorprender. Su plato favorito son las pastas.


Desafío

Recién casada, su suegra le pidió hacer un sancocho, y lo tomó como un reto. Aunque nunca había hecho uno, hasta el sol de hoy su suegra habla de lo maravilloso que le quedó ese plato.

Sensible

Se apena por la población vulnerable, como las personas mayores en las calles, la violación y el trabajo infantil.

Película y libro favorito

“El Padrino” y la Biblia.
RD con una mujer presidente
“Llegará el momento en que los dominicanos podamos contar con una”.