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La desinformación sobre las vacunas, un virus de rápida propagación



Mientras el mundo entero continúa su carrera sin descanso hacia el hallazgo de una vacuna contra la COVID-19, las autoridades sanitarias del Reino Unido tratan de luchar contra una propagación casi tan peligrosa como la del propio virus: la de la desinformación.


Una reciente encuesta de la plataforma YouGov desveló que uno de cada seis británicos rechazaría hoy la vacuna contra el coronavirus si se la ofrecieran, y otro uno de cada seis no está seguro de si la aceptaría.


"El mejor indicador de si alguien estaba ansioso por una vacuna era el ver si obtenía la información por las plataformas sociales o por los medioos tradicionales", explican desde el Centro de Contrarresto del Odio Digital. "Y es que la desinformación fluye sin cesar por las
plataformas sociales. Peor aún, descubrimos que los algoritmos promueven un contenido divisorio, de modo que tanto el Servicio Nacional de Salud como otros organismos de salud pública se encuentran luchando una batalla perdida contra un contenido que es atractivo o excitante pero en última instancia muy peligroso".


Una reticencia que viene de lejos Para los trabajadores médicos en primera línea, la desconfianza en las vacunas no es un fenómeno nuevo, si bien reconocen que cada vez es más frecuente tener que educar a los pacientes sobre los peligros de buscar en internet consejos sanitarios.


"La reticencia hacia las vacunas es un problema que hemos tenido desde hace mucho tiempo", cuenta la médico de cabecera londinense Philippa Kaye. "Y creo que se inició particularmente a partir del escándalo de la triple vírica, aunque ha sido un asunto refutado una y mil veces. Pero la gente se vuelve comprensiblemente ansiosa a la hora de inyectarse algo a sí mismo o a sus hijos. Ahora bien, cuando se trata de algo como la vacuna contra el coronavirus, hay que recordar que el ensayo que está a la vanguardia, que es el ensayo de Oxford, está usando tecnología que conocemos desde hace tiempo".


En cuanto a la difusión de información en defensa de la anti-vacunación, los médicos afirman ser testigos de métodos muy sofisticados a la hora de difundir información errónea a los pacientes vulnerables, como explica la propia Philippa Kaye:


"Cogen un pequeño dato real que convierte toda esa teoría en verdadera y a continuación hacen de ello algo incorrecto", dice la médico. "Yo siempre digo que hay que conseguir la información de sitios web como el Servicio Nacional de Salud o que hay que preguntar al médico de cabecera, para saber que la información que obtienes es la correcta, y solo entonces tomar tus decisiones".


La Organización Mundial de la Salud tiene la esperanza de que una vacuna pueda ayudar a
evitar que muchas personas más se infecten, pero hasta que esta llegue, la mejor defensa contra la enfermedad sigue siendo el distanciamiento social, el uso de mascarillas y el lavarse las manos frecuentemente.


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