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FIDA se convierte en el primer Fondo de las Naciones Unidas en recibir una calificación crediticia



Un gran impulso para las personas más pobres del mundo: el FIDA se convierte en el primer Fondo de las Naciones Unidas en recibir una calificación crediticia

 

Roma, 2 de octubre de 2020 – Hoy hay buenas noticias para las comunidades rurales más vulnerables y marginadas del mundo: el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) ha recibido su primera calificación crediticia. Este importante logro sienta las bases para aumentar las inversiones en la seguridad alimentaria, el empleo y el crecimiento económico de las zonas rurales y constituye un importante hito hacia la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

 

El FIDA es el primer Fondo de las Naciones Unidas en recibir una calificación crediticia pública. Fitch Ratings anunció la calificación del FIDA en AA+ (estable) y la calificación de corto plazo en F1+.

 

“Esta sólida calificación llega en un momento decisivo en el que la pandemia de la COVID-19 amenaza con sumir a millones de personas rurales en el hambre y la pobreza. Con esta calificación el FIDA podrá fortalecer y diversificar su base de recursos y aumentar la resiliencia en el mundo para afrontar a las perturbaciones que pudieran suscitarse en el futuro”, comentó el Presidente del FIDA, Gilbert F. Houngbo.

Como única organización mundial para el desarrollo dedicada exclusivamente a transformar la agricultura, las economías rurales y los sistemas alimentarios haciéndolos más inclusivos, productivos, resilientes y sostenibles, el FIDA desempeña un papel central en la lucha contra la pobreza extrema y la inseguridad alimentaria.

La calificación crediticia da impulso a los esfuerzos internacionales por aumentar la financiación para alcanzar los ODS antes de 2030 y asegurar que nadie se quede atrás.

Los proyectos y programas respaldados por el FIDA se financian con las contribuciones de sus 177 Estados Miembros, los ingresos de las inversiones y los reembolsos de los préstamos, así como con la cofinanciación concedida por otras fuentes.

Habida cuenta de la presión que ya hace varios años pesa sobre la asistencia oficial para el desarrollo, el FIDA ha estado estudiando nuevos modelos para captar recursos que le permitan duplicar su impacto en la reducción de la pobreza y el hambre para 2030 y atender así a las necesidades cambiantes de sus países prestatarios.

Para poder responder a las necesidades de todos los Estados Miembros, nuestra base de financiación debe ser diversificada, más amplia y previsible, de modo que podamos ampliar la variedad de productos financieros que ofrecemos en beneficio de nuestros países prestatarios”, añadió Houngbo.

“La calificación crediticia dotará al FIDA de una mayor capacidad para establecer asociaciones, en particular con el sector privado, los bancos públicos de desarrollo con los que colaboraremos en la Cumbre Financiación Conjunta que se celebrará en noviembre, y nos proporcionará los medios necesarios para multiplicar cada dólar de contribución que recibimos a fin de maximizar el apoyo que prestamos a las personas más pobres del mundo”.

Debido a la pandemia de la COVID-19, tan solo en 2020 el número de personas que padecen hambre podría llegar a los 132 millones, y por primera vez en décadas se prevé el aumento de la pobreza extrema. Cuando solo quedan 10 años para lograr los ODS, es preciso aumentar urgentemente las inversiones dirigidas a las zonas rurales en donde viven las personas más pobres y hambrientas del mundo, y donde el FIDA centra su labor.