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Neerlandesa experta en combatir la pobreza se incorpora al FIDA




En un contexto en el que la tasa de pobreza está aumentando a nivel mundial


Roma, 12 de octubre de 2020 – Los Gobiernos deben invertir grandes sumas a fin de frenar el aumento en las tasas de pobreza y hambre y asegurar que todas las personas gocen de un suministro constante de alimentos, afirma Meike van Ginneneken, quien se ha incorporado hoy al Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola de las Naciones Unidas (FIDA) en calidad de nueva Vicepresidenta Adjunta del Departamento de Estrategia y Conocimientos.


“Las personas más pobres del mundo están siendo las más perjudicadas por la COVID-19. Se trata de las personas que trabajan en el sector informal y que, por tanto, están más expuestas a encontrarse en situación de desempleo. Además, carecen de redes de seguridad social. Sin embargo, también son quienes se encargan de producir los alimentos que consumen las comunidades urbanas y rurales”, sostiene Van Ginneneken, que ha dedicado su carrera profesional a combatir la pobreza y, hasta hace poco, ocupaba el cargo de Directora General del Servicio Holandés de Cooperación al Desarrollo (SNV). “Debemos invertir con urgencia en esta esfera”.


Debido a la pandemia de la COVID-19, tan solo en 2020 el número de personas que pasan hambre en el todo el mundo podría aumentar hasta en 132 millones, y se espera que, por primera vez en veinte años, se registre un aumento de la extrema pobreza. El impacto es más pronunciado en las zonas rurales, donde reside la gran mayoría de las personas más pobres y hambrientas del mundo, cuyos medios de vida, la mayor parte de las veces, dependen de la agricultura. Los agricultores rurales en pequeña escala producen el 50 % de las calorías consumidas a nivel mundial.


“En las labores de reconstrucción posteriores a la pandemia de la COVID-19, el mundo tiene la oportunidad de hacer las cosas bien”, asegura Van Ginneneken. “Para lograrlo, es preciso atender a múltiples dimensiones. Una radica en crear un mundo más sostenible y resiliente al cambio climático. Otra consiste en aumentar la equidad. Esta vez no podemos dejar a nadie atrás”.












En su anterior cargo en el SNV, Van Ginneneken se encargaba de supervisar el crecimiento de la organización, cuya labor se centra en el desarrollo de la agricultura, la energía y los recursos hídricos de 28 países de África, Asia y América Latina. Anteriormente, ocupó diversos cargos directivos en el Banco Mundial. En su nuevo puesto, dirigirá al equipo encargado de proporcionar orientaciones especializadas en lo que respecta a la dirección estratégica del FIDA, las prioridades temáticas y la calidad técnica de las operaciones institucionales.


“Como Directora del Departamento de Estrategia y Conocimientos, estaré en una posición privilegiada para garantizar que los conocimientos técnicos del FIDA que permiten crear sistemas alimentarios más resilientes y sostenibles se empleen en todos los países donde trabaja el Fondo”, afirmó.


El FIDA es la única organización mundial para el desarrollo cuya labor se centra exclusivamente en erradicar la pobreza y el hambre en las zonas rurales y tiene por objeto transformar la agricultura, las economías rurales y los sistemas alimentarios y hacerlos más inclusivos, productivos, resilientes y sostenibles.