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Nadal derriba a Carreño para volver a semifinales de París




Nadal golpea de revés ante Carreño. 


El mallorquín tuvo que remontar un set frente al asturiano para avanzar en un torneo que nunca ha conquistado.




Traslucía en los gestos de Rafa Nadal hasta dónde le estaba haciendo llegar Pablo Carreño. En su forma de agitar el puño en el banquillo tras salvar tres bolas de break en el arranque del segundo set, ya con uno abajo. O después de empatar el partido, provocando con un passing afilado uno de los primeros momentos de duda del asturiano, impecable en la primera hora de partido. Empezó como nunca Carreño, ganó como siempre Nadal. 4-6, 7-5, 6-1 y billete a las semifinales del Masters 1000 de París. [Narración y estadísticas]

El manacorí tuvo que bregar a fondo para echar abajo la determinación del asturiano, que salió al cemento de Bercy con esa misma decisión que desquició a Djokovic en el US Open. Cuando empezó el partido no había en todo París nadie más convencido que Pablo Carreño. Muy firme al servicio y directo en los intercambios, con ese arrojo que no había tenido Jordan Thompson, la anterior víctima de Nadal. Cada golpeo a la línea reafirmaba al asturiano, que abrochó el primer set con un passing cruzado a la media vuelta. Hasta ahí arriba llegaba su confianza.

Nada que ver esta versión con la última cita, en Roma, donde cayó a plomo a los pies de Nadal al poco de aterrizar desde Flushing Meadows. Carreño empezó jugando con la decisión que no había tenido Jordan Thompson, la última víctima del balear.
GRAN NIVEL EN EL SEGUNDO SET

Por un momento del segundo set coincidieron en lo alto ante la mirada de David Ferrer, el único español que ha conseguido ganar en Bercy, pero tan pronto como empezaron a aflorar los errores no forzados de Carreño comenzó a ganar terreno el mallorquín. A cada bola que se iba, cada golpeo que ya no iba tan ajustado al milímetro, Nadal pegaba un bocado y rara vez soltaba.


Carreño salvó con maestría dos bolas de rotura en el octavo juego de la segunda manga, pero no en el último, donde podía asegurarse el tie-break. Cada vez iban descubriéndose más costuras y en una de sus primeras dudas, una tímida subida a la red, el balear lo desarmó con un passing que sonó a golpe en la mesa.

Cada vez parecía más grande al otro lado Nadal, que acabó adueñándose de la pista en la tercera manga. Traslucía en los gestos, también en los del asturiano, que dejaba caer los hombros y se llevaba la mano a la cara cuando otro passing lo dejaba con bola de una rotura que sabía definitiva. Ganó otra vez Nadal, como siempre que se han enfrentado, y ya espera rival en semifinales, que saldrá del duelo entre Zverev y Wawrinka.