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Tomasi nuevo Delegado Pontificio de la Soberana Orden de Malta


Entrevista con el cardenal electo, a quien el Papa nombró hoy para asistir a la Orden en el proceso de actualización de su Carta Constitucional y del Código Melitense: "Confío en que con la buena voluntad de todos podamos dar un paso adelante y llevar a cabo verdaderamente la reforma que el Santo Padre desea".


Francesca Sabatinelli - Cecilia Mutual - Ciudad del Vaticano

Monseñor Silvano Maria Tomasi, Scalabriniano de 80 años, ex Observador Permanente ante las Naciones Unidas de Ginebra y colaborador del Dicasterio para el Desarrollo Humano Integral, es el nuevo Delegado Especial para la Soberana Orden Militar y Hospitalaria de San Juan de Jerusalén, de Rodas y de Malta. 


El prelado, que recibirá la púrpura en el Consistorio el próximo 28 de noviembre, sustituye al cardenal Angelo Becciu, nombrado por Francisco en febrero de 2017, con la tarea de asistir a la Orden en el proceso de actualización de su Carta Constitucional. El nombramiento llega mientras se espera conocer al nuevo Gran Maestre, tras la muerte de Frey Giacomo Dalla Torre del Tempio di Sanguinetto, el pasado 29 de abril.

"Lo nombro mi Delegado Especial ante la Soberana Orden Militar y Hospitalaria de San Juan de Jerusalén, de Rodas y de Malta (S.M.O.M.) - escribe el Papa Francisco - con la tarea de colaborar, para el bien mayor de la Orden, con S.E. Frey Ruy Gonçalo do Valle Peixoto de Villas Boas, Teniente interino y Gran Comendador, y con el próximo Gran Maestre oportunamente elegido. 


Usted tendrá todos los poderes necesarios para decidir cualquier cuestión que pueda surgir en la ejecución del mandato que se le ha confiado, para recibir el juramento del próximo Gran Maestre y será mi portavoz exclusivo para todos los asuntos que conciernen a las relaciones entre esta Sede Apostólica y la Orden. Le pido que desempeñe el cargo de mi Delegado hasta que concluya el proceso de actualización de la Carta Constitucional y del Código Melitense y en todo caso hasta que lo consideraré útil para la misma Orden".

A nuestros micrófonos, el prelado explica cómo enfrenta esta nueva tarea y lo que, en particular, el Pontífice le ha confiado:

R. - El Santo Padre está preocupado por seguir la buena labor de la Orden de Malta, que está empeñada en varios frentes, como la asistencia a los refugiados y a las personas marginadas de la sociedad, y que está prestando asistencia humanitaria realmente a tantas personas. 

Esta antiquísima Orden, que ya tiene más de 900 años de existencia, debe continuar a llevar adelante su tarea, su misión de bien, de servicio, a las personas más necesitadas. En este sentido, el Papa está comprometido e interesado en ayudar y fomentar la eficacia y el buen funcionamiento de la Orden. Haré todo lo posible para responder a las expectativas del Santo Padre, con un espíritu de cooperación y convergencia hacia este bien común que es el ideal de la Orden, del servicio a los pobres y la defensa de la fe, para avanzar, para ayudar a facilitar el logro de este objetivo.

¿Cuál es su estado de ánimo ante esta tarea?

R. - Soy como el pequeño asno que tira de la carreta. Espero poder hacer un trabajo útil. 

El Santo Padre me confía esta responsabilidad, por supuesto que haré todo lo posible para que esta responsabilidad sea útil a la Orden de Malta y cumpla los deseos del Santo Padre. Tengo una gran admiración por la Orden porque realmente tiene una historia gloriosa y luego, de alguna manera, soy miembro de la Orden porque he trabajado, en el pasado, por las necesidades de la Orden y soy Capellán de la Gran Cruz. Así que confío en que, con la buena voluntad de todos, podemos dar un paso adelante e implementar verdaderamente la reforma que el Santo Padre desea.

En su opinión, ¿cuáles son los retos más fuertes, más exigentes y más urgentes a los que se enfrenta la Soberana Orden de Malta hoy en día?

R. - La Orden de Malta tiene una historia muy larga. Como todas las instituciones arraigadas en los siglos pasados, necesita una cierta adaptación a las circunstancias actuales, sin renunciar a su tradición, sus principios fundamentales y su identidad. Se trata de una Orden religiosa, en primer lugar, que se basa en el compromiso de un grupo de personas que quieren dedicar su vida de manera radical al servicio total de los demás y, por esta razón, necesitamos ver la manera más eficaz de llevar a cabo esta misión hoy en día.

La Orden está abordando actualmente algunas cuestiones importantes: la reforma de las Constituciones, para adaptarlas y actualizarlas de manera que sean eficientes hoy, sin perder la riqueza de la tradición pasada. 

Luego está la necesidad de preparar la elección de un nuevo Gran Maestre, después de la muerte de Fray Giacomo Della Torre, que había iniciado este camino de reforma y unificación de todas las almas de la Orden, es decir, para mantener en buena armonía las diversas tradiciones culturales en las que viven los miembros de la Orden. Diría que hay un deseo, también por parte de la misma Orden, de renovar el compromiso de servicio y la eficacia de este compromiso de forma transparente y clara, teniendo en cuenta las sensibilidades de todos los grupos, porque la Orden, por supuesto, es universal, hay italianos, franceses, americanos y alemanes y demás. 

Es necesario basarse en la tradición de la Orden para mantener un espíritu de eficiencia y unidad que esté alineado sobre todo con el Evangelio.