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Estrellas y Toros serán los más perjudicados en recorridos




Los Gigantes ganaron la serie regular y obtuvieron la ventaja de comenzar en su casa.



Hasta 2,000 km en una semana, el otro obstáculo en la semifinal Cibao vs Este


El desgaste físico por viajes diarios puede ser un factor


¿Habrá final inédita de los Gigantes con Toros o Águilas? ¿Subirá Manny Acta más alto el ya de por sí elevado listón como arquitecto de un tercer equipo campeón? Todas las opciones están abiertas, incluyendo que las Águilas igualen al Licey en el tope de coronas o que los Toros sean los primeros bicampeones en casi una década.

En era de hashtag más allá de lo impredecible del béisbol los planteles que presentan los cuatro equipos que desde el sábado salen al terreno complican otorgar la etiqueta de favoritos. Más en un torneo donde ha jugado la mayor cantidad de peloteros vinculados a la MLB de la última década. De los 381 jugadores que se uniformaron 176 tienen a la fecha contrato del Big Show o ligas menores, el 46%.

El cruce de semifinal que enfrentará a los representantes del cañero y turístico Este contra el agroindustrial y minero Cibao no solo dejó a la Capital, punto medio entre ambos polos, fuera de la ecuación, sino que obligará a un intenso recorrido en carreteras, factor de desgaste y agotamiento.

El sábado, los dos autobuses que transportan a los Toros saldrán al filo de las 9:00 de la mañana desde La Romana para recorrer los 263 kilómetros que separan al estadio Francisco Micheli del Cibao y llegar varias horas antes a Santiago, almorzar y entrenarse antes de jugar a las 6:00 pm contra las cuyayas.


Si ese choque transcurre a media de la serie regular (3 horas y 48 minutos) los bovinos pueden salir de la Ciudad Corazón al filo de las 11:00 pm y llegar a su sede alrededor de las 2:00 am para jugar al día siguiente a las 5:00 pm.

Son 526 kilómetros recorridos en el viaje de ida y vuelta. Si esa serie se va a siete partidos los Toros habrán transitado 2,104 kilómetros en una semana y las Águilas, con tres viajes a La Romana, 1,578. En la final de 1995-96, cuando los entonces Azucareros del Este dieron a La Romana su primer anillo, hubo que recurrir a un trayecto más incómodo, sin la Autovía del Este, lo que obligaba salir mucho más temprano para Santiago. Igual para las Águilas.

Pero la habilitación de la avenida Circunvalación de Santo Domingo, que permite a los equipos evitar el alto tráfico de la zona metropolitana en horas picos si se toma en la autopista Duarte o en la Juan Pablo II (que conduce a Samaná) en las Américas, ha hecho menos traumáticos los viajes. Usar la vía rápida puede reducir hasta en una hora el viaje, según Google Maps. Y los equipos apelan a ella, como confirmaron fuentes consultadas por DL.
Entre Macorís


El calendario puso a las Estrellas a debutar el sábado también en el Norte. Para los verdes llegar sin traumas, almorzar, descansar y entrenarse antes del choque programado a las 5:00 pm en San Francisco de Macorís también deben salir del Tetelo Vargas junto al sol.

Hay 215 kilómetros para llegar al Julián Javier desde el centro de San Pedro de Macorís, que sube 40 minutos hasta 3:45 horas si decide evitar los peajes de la Circunvalación y cruzar el Distrito Nacional.

Los verdes querrán evitar los 1,720 kilómetros que conllevaría llevar la serie al máximo de siete encuentros para volver a la final, apenas dos años después de finalizar su medio siglo de espera para levantar una corona. Para los Gigantes el trayecto de una serie al máximo sería de 1,290 km, otro beneficio de haber quedado en primer lugar en la regular.

Un escenario muy distinto hubiese sido si las series hubiesen sido entre regiones. Dicen en los Gigantes que cuando les toca jugar en Santiago a las 7:00 pm, el autobús sale del Julián Javier a las 2:30 pm y jugadores que viven en la ciudad van en sus vehículos. Es el escenario ideal para los cibaeños.

Igual fenómeno se produce entre las vecinas San Pedro de Macorís y La Romana, cuyos estadios están separados por 34 kilómetros y apenas toma 30 minutos a una velocidad decente llegar entre uno y otro.
En contra de los viajes largos


Las negociaciones que llevan a cabo Grandes Ligas para diseñar un nuevo esquema en las ligas menores contempla que cualquier viaje que envuelva 350 millas (563 km) en 24 horas para disputar un partido el conjunto que se desplace lo haga por avión o que se tome un día libre antes de sostener el siguiente encuentro. Es un tema en discusión, ya que dispararía los costos, puesto que los cálculos presentados por los conjuntos de ligas menores arrojan que ese viaje cuesta en bus US$2,000, pero en avión sube hasta US$10,000.