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Líderes mundiales piden una mayor cooperación internacional para combatir el hambre y la pobreza en la reunión mundial del FIDA

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Roma, 17 de febrero de 2020 – El destino de las naciones más pobres y ricas del mundo está interconectado, y erradicar la pobreza y el hambre será imposible sin un esfuerzo de cooperación internacional urgente y centrado en el desarrollo a largo plazo, aseguraron hoy distintos líderes mundiales en la apertura de la sesión anual del Consejo de Gobernadores del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola de la ONU (FIDA).

“La pandemia de COVID-19 y la crisis climática deberían hacer llegar a todos, ricos y pobres, débiles o poderosos, el mensaje de que sus destinos están entrelazados. Moriremos o sobreviviremos juntos", aseguró Imran Khan, Primer Ministro de Pakistán, a los representantes de los 177 Estados Miembros del FIDA. "Necesitamos un plan y una estrategia comunes para la recuperación global y la supervivencia y prosperidad de toda la humanidad".

João Manuel Gonçalves Lourenço, Presidente de Angola, destacó el daño económico profundo y duradero que la pandemia está causando en los países de ingresos bajos, en los que la pobreza y el hambre aumentan, y comparó los desafíos inmediatos con la recuperación de su país de la guerra civil.

“La cooperación internacional, tanto bilateral como multilateral, fue crucial en nuestro esfuerzo de reconstrucción tras la guerra y sigue siendo necesaria para que podamos abordar juntos los efectos de la crisis que enfrentamos”, dijo.

Según ambos líderes, la lucha contra el aumento del hambre y la pobreza en el mundo debe abordarse mediante la colaboración global y con mayores inversiones a largo plazo en la población rural que cultiva gran parte de los alimentos que se consumen en el mundo, pero que a menudo es la más pobre y hambrienta.

Gilbert F. Houngbo, quien fue reelegido hoy para un segundo mandato como presidente del FIDA, dijo en su discurso inicial ante el Consejo de Gobernadores que las organizaciones internacionales y sus socios gubernamentales deben repensar la naturaleza de los sistemas alimentarios, que en su actual estado a menudo contribuyen a aumentar las desigualdades, la pobreza y el hambre.

“Mi convicción permanece intacta: Podemos lograr un mundo más justo y equitativo, un mundo sin pobreza extrema, un mundo sin hambre ”, dijo. “Pero la pandemia y los efectos del cambio climático nos están obligando a repensar radicalmente la forma en que producimos y comemos”.

Luigi Di Maio, Ministro de Relaciones Exteriores y Cooperación Internacional de Italia, anunció un compromiso financiero significativamente mayor con el FIDA: 84 millones de euros durante los próximos tres años, y aseguró que "garantizar el derecho a la alimentación es un imperativo moral".

“Necesitamos recursos suficientes y adecuados para intervenir en el terreno, invertir para fortalecer las economías rurales y la seguridad alimentaria, garantizar el acceso a los alimentos y fomentar ciclos de producción sostenibles”, agregó.

Reducir las importaciones de alimentos y asegurar un suministro sostenible de alimentos producidos localmente es fundamental para un país como Angola, cuya economía sigue dependiendo del petróleo, dijo el presidente Lourenço. Esto solo se puede lograr revitalizando y desarrollando la producción agrícola local, lo que incluye invertir en proyectos que garanticen la rehabilitación de caminos de acceso y el suministro de agua en las zonas rurales del país.

El primer ministro Khan destacó la importancia de invertir en procesos e infraestructura agrícolas ambientalmente sostenibles que garanticen el uso eficiente del agua y la tierra. El objetivo final de todo ello es "producir alimentos con mayor respeto por la naturaleza".

Esta opinión fue respaldada por el ministro Di Maio, quien afirmó: "Las principales economías del mundo deben unirse para garantizar la sostenibilidad ambiental y hacer compatible la reconstrucción económica pospandémica y la acción climática ambiciosa".

Una de cada diez personas en el mundo pasa hambre y otros 136 millones de personas podrían engrosar esa lista a causa de la pandemia, que hará que la pobreza extrema aumenta por primera vez en décadas, según indican todas las previsiones.




Para hacer frente a esta realidad, es necesario tener presente que el crecimiento económico del sector agrícola resulta de dos o tres veces más eficaz a la hora de reducir la pobreza que el crecimiento generado en otros sectores. Con inversiones en un desarrollo rural a largo plazo y ambientalmente sostenible, los pequeños agricultores pueden aumentar su producción de alimentos y generar empleo, lo que estimularía las economías locales y nacionales y crearía sociedades más estables y prósperas.

La 44º sesión del Consejo de Gobernadores del FIDA tiene lugar los días 17 y 18 de febrero y se centra en el tema: El desarrollo rural, un requisito previo para la resiliencia mundial.