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La historia de Punta Cana inició en San Martín con un apretón de manos



Con este tractor construyó Rainieri los primeros trillos en Punta Can. Miguel Febles tratar de encender la reliquia.


Santo Domingo.-La historia formal de lo que hoy es Grupo Punta Cana inició en San Martín el cuatro de julio de 1970 con un apretón de manos entre Theodore W. Kheel, un destacado abogado estadounidense, y Frank Rainieri Marranzini, un dominicano de 24 años de edad que quería “que llegara gente” al destino y generar ingresos para poder formar su familia.

Previamente, a Rainieri le había tocado asistir a un grupo de inversionistas quienes sobrevolaron la isla en busca de un terreno apropiado para instalar una escuela de marinos mercantes.

“Ellos vieron las playas del este y preguntaron por los terrenos, se interesaron, contrataron unos abogados para averiguar por los propietarios y el precio de venta, pero no tenían dinero. El área de interés, unas 93,000 tareas, costaban 250,000 dólares”.



El grupo ha priorizado la inversión organizada.

Evento sindical
El dinero fue recaudado en un evento entre empresarios y sindicalistas de Nueva York en el que participó Kheel en calidad de mediador y quien era, además, presidente del Republic Bank. Un año después retornaron con el dinero y constituyeron la primera empresa contratando a Rainieri con un salario de 100 dólares semanales.

En su primera visita a Yauya, la playa de Macao le recordó las playas de Puerto Rico, país en el que había pasado una breve estancia, permitiéndole así visualizar parcialmente lo que podrían llegar a ser esos terrenos.

El estancamiento
Pero con el paso de los meses, nada ocurrió. El administrador designado le prestó poco interés al proyecto por lo que, al acudir meses después a reportarse ante los inversionistas, debió de auxiliarse de Frank para contarles lo que había en el lugar.

“Ya tenía pensadas algunas cosas de las que se podían hacer, naturalmente, no era lo que es hoy, porque el que sueña tan lejos se cae, uno tiene que soñar por etapas y con los pies sobre la tierra”, expresa Rainieri. Una semana después fue convocado por Kheel a pasarse un fin de semana en San Martín.

“Les dije que no a esa invitación, que solo pasaría el día, siempre he sido muy cauto”.
En el encuentro volvieron a hacerle las mismas preguntas aunque ya estaba más preparado.

El proyecto
Había que comprar un tractor para hacer un trillo desde Macao, construir diez cabañas, una casa club, dos plantas eléctricas de 25 kilos, una pista de aterrizaje y “un tanquecito, que ahí lo tengo todavía, todo eso con 250,000 dólares”.

Al momento de hablar del salario, Rainieri confiesa que fue la única vez en la que le habló mentira a T. Kheel. Le dijo que ganaba 800 dólares y le propusieron en respuesta pagarle 1,000 dólares.

Volvió a decir que no, a la espera de ser participante de la sociedad y el negocio se cerró con el salario de los US$1,000, pero reteniendo US$200 que eran suministrados en acciones de la compañía, y entonces llegó el apretón de manos del que hablamos al inicio.

Los primeros turistas
De las primeras diez cabañas solo pudo completar nueve por falta de recursos, pero el 24 de octubre de 1971, con la bendición del padre Camilo González (hoy obispo emérito de La Vega) y la presencia del presidente de La República, Joaquín Balaguer, inauguraron Punta Cana Club. “Amigo Rainieri, ¿no encontró usted un lugar más cercano?”, fueron las palabras de Balaguer luego de que integrantes de la seguridad presidencial le notificaran que “eso era en el fin del mundo”.

Sus primeros visitantes llegaron ese mismo año, una familia de cinco personas y los primeros vuelos, (aviones de nueve pasajeros) en 1973.

Adversidades
Un registro de los primeros cincuenta años de la empresa indica que, debido al interés que generaron las obras iniciadas, la compañía tuvo que lidiar con la presencia de invasores junto a una campaña de descrédito en contra de la joven empresa.

También requerían de una vía que uniera a Punta Cana con Higüey en tiempo razonable, un acueducto y fondos concurrentes, fueron a la vez murallas que parecían insalvables para la finalidad de abrir Punta Cana al mundo vía la compañía francesa Club Mediterranée.

“Los socios se fueron cansando al paso de los años y fueron vendiendo. Kheel se sentía responsable de haberlos motivado y se las compraba o les devolvía su dinero y se perdió la fe en esto.

Los socios vinimos a recibir dividendos 22 años después, en 1992. Tengo amigos dominicanos que confiaron en mí, pero que lo único que podían hacer era venir a las cabañitas, porque aunque empezamos a tener algunas ganancias las teníamos que reinvertir”, narra Frank.

Más íntimo
A todo este proceso, se sumó desde sus inicios su esposa, la señora Haydée Kuret de Rainieri.
“En todo esto tuve claro que con la mujer que yo me casase tenía que entender que este era su hijo y que tenía que tratarlo como su hijo y así ha sido”, asegura Rainieri.

La primera experiencia con la que vincula a la pareja a Punta Cana fue recién casados. Se casaron un sábado en la víspera de Semana Santa y desde el lunes, ya disfrutaban de su luna de miel sirviendo tragos en un negocio recién nacido.

Apoyo

— En la comunidad
El Grupo Punta Cana destaca por su labor social desde sus inicios. A través de la fundación que lleva su nombre crea oportunidades a favor de la zona.