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Retos de la comunicación en la era digital


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Autora: Nathalie Peña Cruz (Estudiante de Periodismo y Comunicación Digital del ICOPER)

Debido a los grandes avances tecnológicos de la era digital, estamos rodeados de un festín visual y auditivo que permite la propagación masiva de información.

Sin embargo, a pesar de maravillarnos con todas las novedades tecnológicas, es imperativo reconocer y abordar los diversos peligros silenciosos ocultos detrás de las pantallas brillantes y altavoces potentes.

Uno de los peligros más inquietantes es la influencia que tienen muchas personas que se enganchan a comunicadores sin tener ningún grado de escolaridad, que piensan y hablan con faltas ortográficas.

Las personalidades de las esferas mediáticas, junto a los ahora llamados “influencers”, están atrapados en un baile arriesgado con la tecnología audiovisual, donde la búsqueda constante de atención y la presión por generar contenido puede tener consecuencias alarmantes para la calidad de la información y, lo que tiene aún más peso, para la confianza, respeto y credibilidad ante el público.

Vulnerabilidad de la audiencia

Actualmente, el manejo incorrecto de la información se ha convertido en una amenaza palpable. Se propagan con inmediatez muchas declaraciones sensacionalistas e interpretaciones sin parcialidad que permiten la creación de titulares impactantes, pero falseados en cuanto a lo realmente ocurrido.

Lo malo de este asunto es que esto no solo debilita la integridad del periodismo, sino que también contribuye a la polarización y a la pérdida de confianza en los medios de comunicación.

Las diversas tecnologías audiovisuales, con las nuevas herramientas avanzadas de edición y capacidad para distorsionar la realidad, han agravado en gran dimensión estos problemas.

Las polémicas fake news

Las “deepfakes/fake news” y otras formas en las que se manipula el contenido audiovisual representan un desafío significativo a la hora de validar la veracidad de la información, lo que nos deja como resultado una audiencia vulnerable a la manipulación.

Es pertinente tomar como ejemplo el caso de los periódicos más leídos del país (Listín Diario, Diario Libre, Hoy…) que, para estar actualizados y en sintonía con la era digital, se han auxiliado de los diversos medios digitales para la propagación inmediata de información y, en algunos casos, sin comprobar la veracidad de los hechos y por la fiebre de tener la primicia, terminan compartiendo con la audiencia información falsa.

Luego de que los usuarios descubren que la información es falsa, los periódicos proceden a borrarla y a disculparse por compartir novedades no verificadas.

Redes sociales, arma de doble filo

El apogeo masivo de las redes sociales ha creado un entorno en el que los “comunicadores” se la pasan en una competencia por acaparar la atención por medio de videos cortos, titulares llamativos y debates intensos, dejando la calidad de la información enterrada en el sótano, totalmente eclipsada por la urgencia de ser vistos y ganar likes.

Estas personalidades destacadas en los medios de comunicación, sumergidos en la avaricia de mantener y aumentar su audiencia, la mayor parte del tiempo cae de cabeza en la trampa de darle mayor importancia a la espectacularidad que a la veracidad.

El sensacionalismo puede generar viralización y clics, pero a menudo es a costa de sacrificar la precisión y la responsabilidad informativa.

Es de carácter urgente que se reconozcan estos peligros, tanto de los profesionales del medio como la audiencia, para que se puedan exigir estándares más altos en cuanto a la difusión de información.

Audiencia vs comunicadores y medios de comunicación

También es responsabilidad de los medios de comunicación darle prioridad a la veracidad sobre las tendencias, de presentar información completa y contextualizada en lugar de fragmentos llamativos que, a fin de cuenta, no comunican nada.

Por otra parte, la audiencia debe empezar a desarrollar la habilidad crítica para poder diferenciar la información confiable y veraz de las diversas manipulaciones engañosas que se difunden en los medios de comunicación digital.

La educación mediática es primordial para que las personas puedan empoderarse y tengan la capacidad de cuestionar, analizar y poder filtrar el contenido que se divulga periódicamente en las redes sociales.

Se puede decir que la evolución de la tecnología audiovisual ha influido en gran medida en la incrementación de los peligros asociados con la información mediática y también con la reputación de los periodistas y comunicadores.

Tanto las personalidades que vienen de los medios de comunicación tradicional y digital como la audiencia deben de colaborar en la búsqueda de un equilibrio más saludable entre la atracción del espectáculo y la integridad informativa.

Finalmente, la responsabilidad recae en todos, es nuestro deber como ciudadanos la preservación de la verdad en un mundo altamente saturado de información falsa y titulares efímeros.